Siguiendo la linea con el artículo anterior, voy contarles el secreto de como llegar al beso utilizando el humor. El humor es la clave de todo, independientemente de las rutinas o técnicas que se utilicen para llegar al tan ansiado beso. Es más, a la larga desaconsejo el uso de rutinas ¿Porque? Porque te pudes volver prisionero de ellas. La idea es que en largo plazo desarrolles un instinto para saber como llegar al beso. Y para ello se requieren dos cosas: aprender a observar, probar, equivocarse y aprender del error. Si, lo sé el proceso de aprendizaje puede ser doloroso incluso molesto pero ¿Sabes que? Para avanzar hacia el éxito hay que recorrer ese camino. “No pain, No gain”

Ella es una chica que conozco desde que empecé aprender de seducción y la última mujer que me puso en la fatídica zona de amigos. Ya habían pasado más de tres años de aquella infructuosa salida donde me dijo la terrible frase “te quiero como amigo”. Desde entonces había intentado de todo para poder conquistarla y salir de la fatídica zona. Y cada intento era un fracaso más. A medida que el tiempo avanzaba mis habilidades mejoraban gracias al trabajo de desarrollo interno que realizaba día tras día. Aun así mis intentos fracasaban uno tras otro, por lo que, finalmente, abandoné la causa y seguí mi camino conociendo a otras mujeres.

Casi un año pasó y apenas la había visto. Ella me mandaba cada cuanto algún que otro mensaje pero yo la ignoraba, digo ya había abandonado la causa. El tiempo había pasado y yo ya me había transformado. Muchas mujeres habían pasado, muchas experiencias vividas. Yo era otro, una versión más segura de mí mismo.

Un día decidí juntarme para hablar con ella. Fue una cena agradable. Yo me sentía muy seguro y en algún punto ella lo notó pero nada ocurrió esa noche. Un mes después estaba a punto de partir al extranjero para pasar un tiempo afuera del país. Decidí invitarla a mi casa la noche antes de partir para vernos por última vez. Algo que he descubierto con los años es que las despedidas y las corridas bajo la lluvia son increíblemente afrodisíacas, incluso pueden llegar a ser muy eróticas…

Como sea, la verdad que tenía ganas de verla y como luego de eso me iría del país me sentía libre de hacer un nuevo intento. Total, pase lo que pase, ya no la vería más, por lo que no existía el miedo rechazo o alguna de su variantes. Además estaba cubierto de felicidad por el hecho de emprender una emocionante aventura. La felicidad genera atracción por si no lo sabían. Si eres feliz generas buena energía y las personas quieren estar cerca tuyo. Es así de simple. Su opuesto también es cierto: la negatividad aleja a las personas de ti. “La queja aleja” dicen.

Gracias a mi gran amigo Nicolás había incorporado a mi repertorio de habilidades el humor y la picardía, claves para llegar al beso. Gracias a mi otro gran maestro, Andres, había adquirido un par de “rutinas” para alcanzar el tan ansiado intercambio de saliva. Igual me había advertido que no las usara porque podría volverme dependiente de ellas. Él siempre decía que existen infinitas situaciones posibles y que crear una rutina para cada una de ellas es sencillamente imposible. Si, hay algunas que son muy buenas y funcionan pero, siempre hay situaciones nueva que requieren de la creatividad y la improvisación. Creo que el curso de improvisación que había tomado ese año me habían proveído de dichas herramientas.

En fin, Andres me había enseñado la famosa técnica del perfume, que básicamente consistía en acercarse y oler el perfume de la dama, aclamar que se trata de un rico perfume y luego proponerle a la damisela oler el tuyo. Finalmente le pedimos a la cortesana oler su perfume una vez más y al hacerlo robamos un beso descaradamente. Lo importante era robar el beso porque de esta forma ya generamos un precedente: “Ya ocurrió, ya te besé”. El primer beso es el que nos pone más nerviosos. El segundo ya es más fácil.

Esta enseñanza del gran Andres la amalgamé con la picardía que me había trasmitido el “amo del tacto”, el gran Nciolas. Él me había enseñado que la clave de robar un beso es hacerlo con ingenio y picardía. El método debe ser original y sorpresivo, y luego de hacerlo debemos mantener una actitud pícara y descarada, como la de un niño travieso. Es decir ¿Quien se puede enojar con un niño que hace una travesura? Ese es el paradigma del que debemos partir. Al robar un beso con astucia y al mantener un marco lúdico y divertido, ella no tendrá opción que reírse y decir: “La hiciste bien hijo de puta”, riéndose en forma reprimida. Si no adoptamos esta actitud por supuesto que ella se enojará y el resultado no será el esperado pero si se ríe…si se ríe es que acepto la propuesta. Tal vez cuando la intentemos besar más apasionadamente a continuación ella nos corra la cara pero ella ya acepto el primer beso al haberse reído…entonces solo es cuestión de tiempo…Tal vez necesite reírse un poco más o generar mayor conexión emocional pero ya sabemos que ella acepto el beso como algo positivo. La risa es la que nos dijo todo.

Estábamos los dos solos en casa y le dije que había comprado algo para ella. Alguna vez ella había comentado que le gustaba la literatura argentina (hacía tres años cuando nos habíamos conocido). Todavía lo recordaba, por ello decidí comprarle “La invención de Morel” de Adolfo Bioy Casares, un clásico de la literatura Argentina. El valor de los detalles es enorme. Recordar un dato de apariencia insignificante tiene una valor infinito. El gesto hace la diferencia: no son ramos de flores, no son chocolates, ese ese pequeño detalle que solo ella aprecia. Y tu lo recordaste…

Pero no se lo iba a dar así nomas, no. Sería una sorpresa… “Cierra los ojos, tengo una sorpresa para ti” le dije ocultando el libro detrás de mí. Estaba a un distancia de tres metros de ella. Ella podía percibirlo al escuchar mi voz. De esta forma jamás sospecharía lo que iba a hacer… “A ver si adivinas que es”, le dije con un tono juguetón mientras corría las paginas del libro para que identificara el ruido. Mientras ella deducía de que se trataba el regalo no dude ni un segundo y en forma rápida pero sigilosa me acerqué a ella y le robé un beso. Ella abrió los ojos y se rió…¡¡¡Se rió!!! ¡Esto nunca había pasado! Allí apareció en mi mente la imagen de mi Sensei Nicolas con su mueca pícara y algo sádica diciendo “Bien pibe….ya la tiene adentro”.

En ese momento yo tenía una actitud jovial y pícara, ambos nos estábamos riendo. En ese entonces llegaron mis compañeros de departamento (Nicolas y Andres) por lo que estratégicamente le sugerí seguir nuestra conversación en el balcón. Allí, manteniendo una actitud juguetona realizaba intentos intermitentes para besarla. Ella siempre corría la cara. El secreto en estas situaciones es no ser pesado. Si ella corrió la cara, retrocede un poco y sigue haciéndola reír con comentaros hilarantes como si no hubiera pasado nada. Ella me decía cosas como: “Mira que ahora hago kung fu ¿eh?” a lo que yo replicaba: “Uh eres toda una “Kill bill” y comenzaba a abrazarla y hacerle cosquillas con los dedos. El marco lúdico (que todo sea un juego) es una de las claves para el éxito. Estuvimos “jugando” casi una hora sin que pueda lograr un resultado concreto. Finalmente decidimos entrar y me senté en la mesa para escribirle una linda dedicatoria en el libro.

Este es un gesto muy importante. Si realmente sabes como expresarte con las palabras puedes llegar muy adentro del alma humana y resultaba que ese era mi fuerte…Mientras escribía la dedicatoria algo sucedió…algo dentro de su cabeza acaba de ocurrir de lo que me era imposible percatarme…Esto lo supe porque dos meses después mientras estábamos desnudos en la cama ella me lo contó…

“Fue como que en ese momento algo me pasó en mi cabeza, de pronto te veía de otra forma, y me di cuenta que me gustabas un montón. Y que te estabas yendo tan lejos…”

Sin que me percatara de ello, ella me tomo una foto escribiendo la dedicatoria. Al finalizar ella la leyó y se sintió conmovida. Al bajar en el ascensor intenté besarla de vuelta pero ella se seguía resistiendo. Al llegar a la puerta, mi paciencia llegó a su limite y, riéndome, la sujete de la nuca con fuerza y la besé. Al principio se resistía pero lentamente la resistencia simbólica se fue desvaneciendo. Al terminar de besarla le dije: “Bue, ahora rajá de acá” y le di un golpe seco en la nalga izquierda con la palma de mi mano derecha” O se una tradicional nalgada. Ella se fue riendo.

No podía creer lo que había pasado. Es como si el espíritu de Nicolas me hubiera poseído (eso era algo que él hubiera hecho). Lo increíble no era lo que había pasado. Lo increíble fue que un mes después ella viajaría al extranjero para pasar una semana conmigo…

Tres años me costó llevarla a la cama, tres años…los juegos de largo plazo son los que más orgullo nos dan y, sin duda los que enamoran.

Abrazo de gol

Adrián Des Champs (Hume)