Con mi buen amigo Juan Pablo fuimos al célebre festival de literario de Bogotá. Me había enterado de dicho evento por un hermosa Bielorusa argentina que había conocido en el avión. Un poetiza según se había definido ella con orgullo y soltura durante la amable conversación que tuvimos.

La inauguración del festival comenzó a eso de las siete de la noche. Debo admitir que era la primera vez que asistía a la recitación de poemas en público. Y en este caso eran recitado por nada menos que los mismos artistas que los habían creado. Al recitarlos, cada artista expresó su dolor y melancolía. Podía sentir que el poemas era la expresión de sus más intensas emociones convertidas en papel y tinta. Me conmovió más que nada los poemas de un poeta estadounidense veterano de guerra quien describía con tristeza sus experiencias vividas.

Al terminar las lecturas me dispuse saludar a la muchacha Bielorusa y su amiga serbia. Al salir del evento Juan y yo nos sentíamos envueltos en una neblina mágica creada por los más conmovedores poemas. Al caminar por la carrera séptima rumbo a nuestras residencias divisé un grupo de cinco hermosas chicas conversando en la puerta de lo que parecía ser una universidad. Allí le propuse a Juan un divertido desafío: que comenzara a hablar con las chicas simplemente con una afirmación. Que les contara de donde veníamos y cuan maravilloso era el evento al que habíamos asistido. Juan se sintió un poco nervioso y dudo demasiado así que fui yo quien se lanzó al ataque. Sin titubear me acerqué al grupo y dije:

“Chicas, ¿Como les va? No saben que espectacular fue el evento al que asistimos. Uno de los congresos literarios y de poesía más importante de Bogotá. Encima fue de pura casualidad. Fue por una poetiza bielourusa que conocí en el avión viniendo para Buenos Aires. En fin el evento esta espectacular y dura toda le semana”.

Las chichas se miraban desconcertadas al verme hablar con total naturalidad sobre dicho congreso pero me seguían la corriente con una tímida sonrisa. Al fin y al cabo yo también estaba sonriendo y desprendía una fuerte energía positiva.

“Por cierto soy de Argentina y me llamo Adrián. Ustedes son rolas (oriundas de Bogotá) ,¿Verdad?”

Algunas asintieron con timidez y una de ellas pregunto con cierta extrañeza:

“Esto es muy raro”

El típico comentario de una entrada como esa. A lo que respondí hábilmente y en tono seguro:

“¿Quien dice que es raro? Esto de conocer gente lo hago todo el tiempo. En argentina es muy común.”

Ante ese comentario normaizador la chicas se tranquilizaron y lo tomaron la situación como algo cotidiano. Es gracioso que cuando uno afirma algo con suficientemente seguridad las personas lo toman como cierto. Es cuestión de crear un contexto para generar una imagen instantánea de normalidad. Es increíble como las palabras realmente generan realidades. La verdad pude haber dicho cualquier cosas para justificar y hubiera funcionado. De hecho si Juan lo hubiera hecho y hubiese dicho: “esto es normal en Santander de donde soy”, el resultado hubiese sido el mismo.

Allí comencé llevar la conversación de vuelta hacia el tema del congreso. La chicas no tenían ni idea de dicho evento por lo que dije en tono recriminado y bromista:

“Son de Bogotá y no tienen idea de lo que pasa acá, y encima yo sé más que ustedes, ¡Que vergüenza!” Las chicas comenzaron a reírse en forma frenética y yo continué mi discurso de falsa indignación mencionando el hecho que me encantaba la poesía y el teatro.

Luego me presenté y lo presento a Juan. Les pregunté sus nombres y las fui saludando una por una. Al principio las saludaba con un apretón de manos pero en un momento dije:

“Esperen, no, en Argentina saludamos con un fuerte abrazo, vení para acá chiquita!” Y comencé a abrazarlas con cariño a cada una de ellas a lo que ellas respondían en forma positiva abrazándome. Por supuesto cada una con distinta intensidad. Lentamente las iba acostumbrando a la magia del contacto físico el cual es clave para conectar y por supuesto para sexualizar.

Al final resultaron estudiantes de contabilidad que venían de rendir un parcial por lo que aproveché la ocasión para proponerles ir a comer con nosotros. Una de ellas (la que más me gustaba) puso una cara algo escéptica por lo que aproveché para remarcarlo en forma hilarante: “Andrea no me pongas esa cara porque me enojo, si esa cara, no te hagas la boluda” a lo que ella se rió con complicidad. Con un breve comentario humorístico y algo regañador pude eliminar su duda pero me di cuenta que hacia falta un poco más de conexión emocional para poder realizar la invitación así que continué hablando. Siempre con un tono jocoso y y una actitud bromista.

El humor es la clave para eliminar la incomodidad social. Cuando no reímos nos desarmamos y nos entregamos a la complicidad del momento. Nos sentimos más unidos con quien no reímos. Es una experiencia que une a las personas. Pero ¿Como hacer humor? ¿Cual es el secreto de obtener una sonrisa de los fríos rostros de la rutina? La respuesta es simple aunque algo contra intuitiva: el humor surge de la observación y de la indignación. Sobre todo de esta última.

Esto lo aprendí de mi profesor de stand up. La clave es aprender a detectar lo grotesco de lo cotidiano. A denunciar lo que todos sabemos y nadie se atreve a denunciar, a reírse de lo ridículo de cada día.

En aquella ocasión con aquella chicas universitarias recuerdo haber hecho un comentario que de hecho ya había utilizado en varia ocasiones y por lo tanto ya estaba bastante aceitado. Hice mención del hecho de que actualmente Buenos Aires está lleno de Colombianos debido a que vienen estudiantes a inscribirse a la Universidad de Buenos Aires por ser ésta de buena calidad educativa y encima gratuita. El comentario fue algo así:

“No saben lo que es, ahora Buenos Aires está lleno de Colombianos, mal. Están en todos lados. Tipo, levantas una roca y salé uno: “Ush Marica” Son como leprchaun (duendes). Es terrible (tono bromista y de indignación).”

Las chicas por supuesto se rieron. En este comentario podemos encontrar la estructura típica del stand up: información, remate y acting. Primero le menciono al público los datos necesarios para crear el contexto en base al cual haré un comentario gracioso. Luego realizo el comentario cómico (el remate o punch line) que en este caso es la comparación de los colombianos como si fuesen duendes que se escoden bajo rocas (comparación ridícula que crea un tono de comicidad). Y finalmente realizo una interpretación/ actuación del colombiano saliendo de la roca diciendo “Ush Marica” con acento colombiano fingido. Esto último es gracioso porque esta es un típica expresión colombiana la cual la digo con un acento fingido lo cual genera aun más gracia. ¿Se entiende lo que hice? Observé una situación e hice un comentario en forma cómica haciendo una comparación ridícula. Por supuesto el tono de indignación (fingida o no) la hace más eficaz.

Juan se reía doblemente porque él sabía que era una chiste que siempre hacía en esas situaciones. De hecho lo había utilizado el mismo día en una interacción con dos chicas que estaban sentadas en una confitería almorzando. No recuerdo bien cual fue la frase de entrada pero rápidamente noté que había dos bolsos en una sillas desocupadas.

“¿Están ocupados estos asientos?” pregunté curioso, a lo que ellas respondieron afirmativamente diciendo que eran de dos amigas que estaban comprando comida. Les pregunté si podía sentarme hasta que volvieran su amigas a lo que me respondieron que si amistosamente. Juan se sentó y comenzamos a interactuar. De una le pregunté incisivamente a la que me gustaba: “¿Cual es tu mayor miedo cuando salís por primera vez?” Me pareció una pregunta original para romper el hielo a lo que ella respondió en forma tímida: “Y no sé, que sea una situación incomoda”, “Ok, dije yo, ¿Pero que es una situación incomoda para vos?”, “Y, que las cosas no fluyan…que preguntas rara que haces”

En ese momento tenía preparada la respuesta justa. Es increíble que cuando uno es original lo tildan de raro. Lo irónico es que muchas mujeres se quejan de la falta de originalidad de los hombres y de la “preguntas típicas” que estos hacen Aun así, si alguien hace algo distinto pueden sentirse extrañadas. Claramente somos esclavos de la rutina y lo normal. Igualmente lo importante es sacar a la gente de ese estado, producir un shock. De esta forma tendrás su atención. Entonces le dije:

“¿Que preferís el celebre cuestionario policial de siempre?: “¿Como te llamas?”, “¿Trabajas o estudias?” “¿Que estudias?” , “¿Estas de novia?” “¿Y que hace una chica tan linda si novia?” y así”.

Las dos chicas comenzaron a descostillarse de la risa ¿Porque? Porque se identificaron. El humor funciona por identificación. Si la gente reconoce la situación que esta describiendo se identifica inmediatamente y si encima te burlas de ella eso genera risas. Aunque sea difícil de creer ese cuestionario es el típico y estereotipado conjunto de preguntas que realiza en rolo (bogotano) promedio. Y esto era una de las mayores quejas por parte de las mujeres bogotanas (rolas). Lo que hice fue realizar una observación sobre algo cotidiano y burlarme de ello. Observación e indignación ¿Se acuerdan?

Al terminar de reírse ella dijeron al unisono: “Si, tienes razón, sigue con las preguntas raras”.

Esta interacción siguió durante todo el almuerzo y de hecho, cuando sus amigos aparecieron, estos tomaron los bolsos y nos dejaron almorzar con las chicas. La hice reír y pude obtener el celular de la que me gustaba, aun así me costaba generar conexión emocional con ellas. En sentido Juan era mucho más eficiente ¿Porque motivo? Porque poseía una cualidad única, era una persona muy genuina y eso era lo que trasmitía con su sonrisa y su calma. Además al estar más callado generaba ese halo de misterio que atrapa a las mujeres como la miel a las moscas. En cambio, yo era el tipo “stand up” en aquel momento y si bien hacerlas reír es una condición necesaria para enhebrar damiselas, también es necesaria la conexión emocional y la tensión sexual.

Al finalizar el almuerzo nos fuimos cada uno por su cuenta. De alguna forma sentí que no había generado demasiada conexión por lo que me limité a mandarle una whastapp a ver que sucedía. Como me “clavó” el visto no insistí en la interacción. Antiguamente, antes de la era digital, que te dieran el teléfono significaba algo, era un símbolo de confianza. Hoy en día con la universalización del chat como forma primaria de comunicación, las mujeres te dan su celular como si fuera su nombre, de todas formas pueden usar su arma predilecta: la indiferencia, con la que ponen a prueba el temple de los hombres. Normalmente por eso yo busco la cita instantánea, para evitar el juego virtual, en el cual no soy tan hábil como quisiera (aunque he incorporado una serie de habilidades). De esa forma tengo el tiempo de generar la conexión emocional requerida para hacer la ansiada llamada telefónica o limitar el juego del texto a el día y el lugar de la próxima cita.

En fin, volviendo a la interacción con las muchachas universitarias a la salida del congreso literario, luego de un par de intercambios humorísticos con el grupo de las síes damiselas, le propusimos a las muchachas ir a comer algo. Una de ellas, la líder probablemente, puso una expresión escéptica debido al cansancio que evidentemente sufría. Mientras íbamos caminando comencé a chicanearla con comentarios pasivo agresivos. Para que se entienda una chicana es un comentario provocador que busca la reacción de la otra persona. En el caso del proceso de seducción este comentario es conocido como “nega” el cual se puede considerar como piropo envenenado. Para que entienda, un ejemplo de este tipo de comentarios sería:

“Sos la mujer más linda conocí…en los último cinco minutos”

El que yo le dije para sacarla de ese rol de “mala onda” fue: “Uh esta con la cara que tiene nos vas deprimir a todos” (en tono juguetón por supuesto). Y uno que le tire casi finalizando la conversación fue: “Sos odiosamente tierna”.

Como sea, al detenernos en una esquina noté que la cortesana que me atraía estaba algo separada del grupo por lo que aproveché a usar la celebre rutina de la ternura para hacer abrazarla y generar algo de tensión sexual (o hacer kino), es decir: “Hay que tierna que es, ¿Puedo adoptarla?” y la abracé en forma protectora. Luego me me puse hablar con ella mientras Juan Pablo distraía a las del resto del grupo. Luego de obtener su Facebook despedí a a todas con un fuerte abrazo y un actitud jovial.

Ahora bien, ¿Se entiende la esencia de lo que es el humor? Consiste en utilizar las observaciones de la realidad y burlarse de ella con algo de jocosa indignación. Pondré otro ejemplo. En una época yo y mi hermano nos burlábamos de los tipos que iban al gimnasio actitud narcisista ya que parecía que se amaban más a ellos mismos que a las mujeres a las que querían impresionar ¡De hecho, se la pasaba mirándose en el espejo todo el tiempo! Mi hermano solía decir: “entre estar muy groso (musculoso) y ser puto (gay), hay una linea muy delgada…”

A raíz de estas observaciones, cada vez que íbamos a una disco solíamos decir el siguiente monologo para hacer reír a las dulces damiselas: “Si, yo voy al gimnasio todos lo días, ves este cuerpo chiquita? Fue tallado por artesanos ciegos de la antigua Grecia. De hecho lo que más trabajo son los glúteos. Dos horas de glúteo completitas, finalizando con lo esencial: una hora de espejo.” Y luego hago una demostración de como me miro al espejo. Normalmente la cortesanas de descostillan de la risa si el monologo es bien desarrollado. La actuación en este tipo de exposición es esencial.

Normalmente agrego algún comentario algo gay como que quiero tener los glúteos de Flavio Mendoza y cuando ella dicen el comentario/ chicana obvio: “¿Pero estas seguro que no sos gay?” en lugar de salir a la defensiva (que es lo que harían la mayoría de los idiotas que no están seguros de su sexualidad), es comentar que a veces si y a veces no, o decir que si y jugar a ser el amigo de gay de la chica: “A ver dejame arreglarte el cabello, tenes que subirte las tetas un poco” (y se la acomodas). Si ejecutas bien este acto, es claro que la chica no se va enojar a pesar de que efectivamente les estas tocando las tetas sino que de hecho se va a reír. Aun así si sos un descalibrado social (y asumo con bases estadísticas que si lo sos) no te recomiendo hacer este tipo de chiste sino hasta que te hayas calibrado socialmente.

Sobre el tema de ser demasiado groso mi hermano escribió un artículo muy gracioso sobre el tema titulado: “Homo grosus, cuando la grosura te empieza a afectar el cerebro”

El secreto para hacer humor naturalmente (ser un natural del humor) es aprender de los maestros: es decir ponerse a ver stand up comedy por youtube y, por supuesto comenzar a practicar realizar monólogos. Por supuesto, sería genial meterse en un curso de stand up para testar el material y así empezar a entender intuitivamente como hacer humor.

Miren este monologo de Chris Rock sobre la apariencia y los besos . Precisamente lo que hace es burlarse de lo cotidiano. Ahí está la gracias.

También hacer humor escrito es otra forma de internalizar el humor. También hay cursos sobre como hacer humor con las palabras. En este sentido también leer a los maestros como Fontanarrosa puede ayudar y por supuesto realizar algún curso sobre el tema. De hecho, de chico yo solía leer la revista Barcelona la cual poseía un humor increíblemente políticamente incorrecto. Por supuesto este es un estilo muy particular basado en jugar al limite, lo que no todos saben hacer. Un secreto para hacer reír con las palabras es usar algo que se llama variación del registro del lenguaje: es decir escribir en un lenguaje muy elevado y alternar con palabras de un registro bajo: “Y sin bacilar más tiempo agarró su enorme pijarraca y le enhebró impíamente”. Observa que la palabra “pijarraca” desentona con respecto al resto los vocablos utilizadas. Esa es la idea. Lo mismo que utilizar la palabra enhebrar para referirse al acto sexual genera gracia al utilizar términos que no tienen nada que ver para referirme a lago vulgar. Aquí les mando un ejemplo de dichos recursos en un texto muy gracioso titulado: “El sexo en los tiempos de miseria”.

De hecho el libro “Más seducción y menos Prozac” lo escribí utilizando ese estilo narrativo. También en los videos que he subido a internet hay ejemplos de ello en interacciones reales en donde utilizo la clásica: esta banana es pornográfica para referirme a su colosal tamaño.

Espero que me haya servido

Abrazo de gol

Adrian Des Champs (Hume)