¿Ya te cansaste de jugar el juego? ¿Ya estuviste con todas las chicas con las que querías estar? ¿Con la más linda de la disco? ¿Con la que no te dio pelota en el colegio? La comunidad de la seducción nos impulsa a salir a encarar a todas las chicas que vemos. Es un juego dicen y hay algo de cierto: no hay que tomarse la vida tan en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella. Ahora bien, en algún momento hay que parar y empezar a hacerse la pregunta del millón: ¿Que quiero realmente en la vida?

¿Cuál es mi propósito? ¿Qué quiero profesionalmente? ¿Que busco en una relación? ¿Qué quiero en una mujer? Son preguntas que raras veces nos hacemos, distraídos en la parafernalia del juego de la seducción. En realidad, distraídos por la adrenalina, evitamos a hacernos las preguntas fundamentales. Preguntas que a veces nos da miedo responder. Preguntas cuyas respuestas a veces no sabemos. Interrogantes que nos llevan inevitablemente conocernos más.

¿Quieres aumentar las probabilidades de encontrar a esa mujer especial? Te voy a dar el secreto para hacerlo. Eso sí, no se lo digas a nadie. Esto vale oro.

¿Cómo vas a ser tú mismo si ni siquiera sabes quién eres y que quieres?

 La verdad es que, según mi experiencia, la mayoría de los hombres quieren encontrar a esa mujer especial con la que puedan conectar al nivel más profundo. Con la que puedan sentirse libres. Con la que puedan llevar un proyecto de vida y ser parte de un equipo.

Claro que, como muchos no han salido con demasiadas mujeres, necesitan “entrar en el juego” para experimentar. Igualmente, tarde o temprano, se darán cuenta de lo que realmente quieren. Y créeme cuando te digo que eso que buscan no será estar con modelos todas las noches. Esa es una fantasía de la sociedad que nos meten en la cabeza. Una falsa imagen de éxito.

Aclaro que para nada te estoy diciendo que no te saques esos morbos. Hazlo. Vé, sal, conoce el mundo de la noche. Haz real todas esas fantasías que otros te dijeron que hace a un hombre de alto valor y con un estilo de vida interesante. Si ya has terminado de experimentar el sueño de otros, te propongo que busques el tuyo.

Empecemos con lo básico ¿Cuál es tu mujer ideal? ¿Cuál es esa chica especial que realmente quieres?

El primer paso es obvio: solo podrás encontrar lo que quieres si lo puedes definir. Si realmente puedes describirlo de una forma tan precisa que cualquier persona pueda imaginárselo.

Para esta altura, si ya has salido con muchas mujeres ya debes tener una idea de lo que te gusta y lo que no. Pero concentrémonos en los primero. El cerebro no puede leer el “no”. Si te compenetras en lo que no quieres, eso es lo que tu mente te dará. Siempre piensa y habla en afirmativo.

Si, en cambio, todavía no tienes en claro lo que quieres, te sugiero que sigas saliendo, que sigas conociendo chicas y que te sigas conociendo. Pero recuerda: el objetivo es saber qué quieres de una mujer para luego poder encontrar a esa chica especial. Déjame contarte el secreto de cómo lograrlo.

Algo que desde hace años comencé a hacer para poder encontrar a mi chica especial fue llevar un registro escrito de las características que consideraba atractivas en las mujeres con las que salía.

Cuando empecé este ejercicio, como todavía no había salido demasiado y mis habilidades seductoras no eran tan buenas, solo describía a las mujeres que había conocido gracias a mi nuevo estilo de vida de “salidor” y “encarador” compulsivo. También pensé en mujeres que había conocido en la vida pero con las que no había pasado nada. Amigas básicamente. Me pregunté: ¿Que rasgos de ellas me habían llamado la atención? ¿Que tenían de especial? 

Luego, cuando comencé a mejorar mis habilidades seductoras, comencé a salir con más mujeres y a tener mis primeras relaciones de pareja. Aquí es donde pude sacar la mayor cantidad de información sobre lo que me gustaba. Sabía que si quería llegar a mi objetivo debía por lo menos escribir tres páginas en letra Times New Roman tamaño diez. Si, así de específico debe ser uno a la hora definir lo que quiere.

La revelación

Lo que ocurrió fue increíble: no solo aparecieron características en las que jamás había pensado, sino que llegué a conocerme más. Resultaba que odiaba salir de noche e ir a los bares y discos. Me sentía como sapo de otro pozo en esos lugares.

Yo era más bien un tipo intelectual con tendencia a lo artístico. De chico me la pasaba leyendo y, de hecho, una de las actividades que más disfrutaba era el teatro. Con razón siempre me había vuelto loco esas chicas con las que podía tener apasionantes discusiones de análisis político, sociológico y literario.

¡Ah así! Y amaba el cine. Podía hablar horas de películas de culto y cine independiente. Ahora entiendo porque las chicas que hacían actividades artísticas y les gustaba el cine movían algo dentro mío.

Recuerdo que una característica que realmente me importaba mucho (además de que tuvieran ese perfil intelectual) era que me apoyarán en mis proyectos, que creyeran en mí. Y, por supuesto, que creyeran en ellas: una persona con baja autoestima definitivamente no me atraía. Es más creo que no atrae a nadie.

En lo físico descubrí que me gustaban las mujeres flaquitas, menuditas y pequeñas. De cabello negro, lacio y largo. Ahora puedo escribir hasta cinco páginas pero no quiero aburrirte.

¿Se entiende al nivel de detalle al que se debe llegar? Lo gracioso es que a medida que completaba la descripción las mujeres con las que salía eran cada vez más cercanas a lo que quería. Cada una de ellas me aportaba una nueva pieza del rompecabezas.

Creo que en algún libro de neurociencia leí que el motivo por el que ocurría esto tenía que ver con el funcionamiento del cerebro. La mente es como una especie de buscador tipo Google. Cuando más específico eres, más rápido lo encuentras. Y si no lo especificas, te da lo que se le da la gana. Es como un genio que concede deseos: si no eras claro en el pedido, te dará cualquier cosa. Así que: “Cuidado con lo que deseas”. 

Y también me conocí más

 Gracias a todas estas experiencias saliendo con distintos tipos de mujeres y conociendo a través de sus ojos distintos ambientes, descubrí los lugares donde realmente me sentía cómodo. Donde realmente me sentía en casa.

Conocer el mundo a través los ojos de otras personas (las ventanas del alma) es la experiencia más maravillosa que uno puede tener. Es increíble descubrir lo que al otro le apasiona y que te adentre en lo más fascinantes mundos.

Recuerdo una hermosa mujer que conocí. Una verdadera amante del jazz. Música de la que no sabía absolutamente nada. Recuero que me llevó a un homenaje de Cole Porter y que me maravilló ver su expresión orgásmica al deleitarse con la música. Que sublime es ver alguien compenetrarse tanto con algo que ama. Aprendí mucho con ella. Aprendí de jazz y que me encanta estar con una mujer que me lleve a conocer mundos desconocidos.

Una vez que sabemos que queremos, que nos apasiona y que nos gusta, la acción lógica es ir por ello. Descubrir  las demografías y los lugares donde disfrutamos cada momento. Por simple lógica encontraremos allí personas que son afines a nuestros intereses en esos lugares. Por sencillo raciocinio, muy probablemente, encontraremos a la mujer que buscamos allí mismo. Es natural ¿Para qué complicarte la vida?

Cómo encontrar a la mujer ideal

 Te propongo el siguiente ejercicio para aumentar las probabilidades de encontrar a esa mujer especial.

1) Haz una lista de todas las mujeres que conozcas y hayas conocido, ya sean amigas, amantes, parejas, novias, colegas de trabajo, compañeras de facultad o simplemente encuentros casuales.

2) Escribe de cada una todas las características que te hayan gustado. Ya sean físicas para algunas e intelectuales y emocionales para otras.

3) Encuentra los patrones que aparezcan y hazte la siguiente pregunta: ¿Dónde podrías encontrar a esa chica que encierra todas esas características que aparecieron?

Ahora sabes dónde empezar a buscar…

Autor: Adrián Des Champs

Economista de la Universidad de Buenos Aires especializado en economía laboral y desarrollo local. Máster en Economía Aplicada en  la Universidad Sorbonne Paris 1. Investigador, escritor y amante del coaching y el teatro. Lector apasionado de Ciencia Ficción. Viajero y aventurero.