Las relaciones humanas se basan en la confianza que generamos y en las formas específicas en la que nos comunicamos. El problema es que, a veces, la comunicación da lugar a malos entendidos o incluso genera resultados inesperados y poco favorables.

¿Porque ocurre esto? Debido a que el emisor que transmite la información (el mensaje) lo hace a partir de un mapa (una forma de ver el mundo) completamente distinta a la del receptor. Esta “brecha” comunicacional es lo que genera la mayoría de los conflictos interpersonales. Pero, ¿Se puede achicar la brecha?

Efectivamente, es posible reducir la distancia existente entre dos paradigmas completamente diferentes. Por supuesto, el diablo está en los detalles y debemos actuar con cautela y con paciencia, poniéndonos siempre en los zapatos del otro. Imaginemos los siguientes diálogos:

SITUACIÓN 1:

  • Juan: “¿Carlos, estás bien? Se te nota algo cansado”. (Juan observa que Carlos tiene signos de cansancio y le pregunta a Carlos sobre su estado ya que está preocupado por él)
  • Carlos: “¡¿Que, me ves cara de demacrado?!” (Carlos interpreta el comentario de Juan como una agresión ya que de chico siempre se burlaban de la forma en la que se vestía).

SITUACIÓN 2:

  • Juan: “Creo que deberías comer más sano, vas a tener más energías”. (Juan se preocupa porque María siempre parece algo cansada y le da un consejo sobre su alimentación).
  • María: “¡¿Me estas llamando gorda?!” (María interpreta que Carlos le está diciendo eso porque ella cree que está gorda y se siente ofendida por ello ya que, para ella, el cuerpo es un tema sensible).

Claramente, en ninguna de las dos ocasiones Juan tuvo la intención de agredir a sus interlocutores sin embargo, ambos se sintieron ofendidos. Desde luego, él podría pensar que, tanto Juan como María, están locos y su reacción es totalmente exagerada llegando incluso a enojarse. O bien podría ponerse en su lugar y reaccionar con calma, entendiendo que cada uno tiene su forma de ver el mundo y que no necesariamente tiene que coincidir con la suya. Así la respuesta de Juan a tales afirmaciones podría ser:

  • Juan: “Para nada, simplemente me preocupé por tu salud ya que te aprecio mucho y nada me haría más feliz que verte bien.”

LA CLAVE PARA UNA COMUNICACIÓN EFECTIVA RESIDE EN EL “CÓMO” COMUNICAMOS LAS COSAS MÁS QUE EN EL “QUE” AUNQUE TAMBIÉN SIEMPRE AYUDA EXPLORAR EL “MAPA” DE NUESTRO INTERLOCUTOR ANTES DE CONTINUAR LA INTERACCIÓN.

El lenguaje es un fenómeno dinámico y complejo y cada persona tiene su propia definición de los conceptos que utilizamos en forma diaria. Hablo de conceptos y no de palabras debido a que, generalmente, existe un consenso bastante claro de lo que la palabra “silla” significa. Habrá sutiles variaciones pero al fin y al cabo todos sabemos lo que es una silla ¿Que ocurre en cambio con la palabra timidez, por ejemplo? ¿Es lo mismo “la timidez” para una persona que para otra? Para nada. Cada uno tiene su definición y, si bien habrá definiciones que estén más cercanas que otras, la diferencia entre lo que un individuo considera “ser tímido” y lo que otro percibe como tal, será suficiente para comenzar a agrandar la brecha.

La clave aquí, es ser consciente de que el otro percibe al mundo de una forma distinta a la nuestra y que, por cada palabra que el otro pronuncia, podría haber una definición completamente diferente a la que tenemos Cada vez que ignoremos esto la brecha comunicacional se hará más grande. Veamos un ejemplo:

  • Carlos: “Juan, me parece que eres un poco irresponsable.”

Si en este caso Juan se guía por su propia definición de irresponsabilidad que tiene una connotación muy negativa, la respuesta que él daría muy probablemente sería un agravio. Pero como Juan es consciente de la existencia de la brecha comunicacional y sabe que la definición de irresponsabilidad de Carlos es distinta a la de él, antes de contestar le hará una simple pero inteligente pregunta:

  • Juan: “¿A qué te refieres con irresponsable?/ ¿Irresponsable cómo, de qué manera?”

Esto le permitirá saber a Juan de qué está hablando Carlos cuando lo tilda de irresponsable. Tal vez solo se está refiriendo a un dominio muy específico de la vida (por ejemplo cuando pide algo prestado y lo devuelve en mal estado). Juan se considera a él mismo una persona muy responsable en el trabajo y que lo tilden de irresponsable es una ofensa grave para él. Por eso, es esencial que le pregunte a Carlos que es la irresponsabilidad para él para evitar así un conflicto innecesario.