La chicana argentina. Ese comentario irreverente y provocador que nos hacen las mujeres para saber de qué estamos hecho. Hasta los 24 años lo hacen con un tono juguetón e irreverente, a partir de los 25 años con cinismo. Lentamente la voz se llena de amargura. Más allá de este triste deterioro espiritual de la mujer argentina a medida que avanza su edad, es necesario para los hombres responder con eficacia a estos comentarios, estas pruebas o test que no hacen constantemente.

La fórmula para aprobarlo con menciones honoríficas es bastante sencilla: acepta y luego expande. Justificarte o negar es lo peor que puedes hacer. Eso hace un hombre arrastrado. Por ejemplo es algo que haría un típico macho oriundo de Bogotá  conocido como “rolo”. Uno no quiere ser un ser patético como ese. No, lo que quiere es sentirse seguro y dejar que dicha confianza vibre en el ambiente. Permítanme darle unos finos ejemplos para pre calentar.

Ella: “Sos muy viejo”.

Yo: “¡Precisamente por eso debemos apurarnos, no me queda mucho tiempo”! (con una sonrisa pícara de ser posible).

Ella: “Sos muy gordo”.

Yo: “Es porque quería tener tetas para contactarme con mi lado femenino”.

Ella: “Sos muy flaco”

Yo: “Es que de tanto tener sexo no tengo tiempo de comer”.

Y luego de decir el comentario cambiar de tema y seguir hablando como si nada. No te quedes esperando la reacción de ella, simplemente di el comentario y sigue hablando como si ella no hubiese dicho nada. El humor es un signo de inteligencia emocional y reírse de uno mismo denota seguridad.

Una vez estaba en un hostel hablando con una mina argentina y dije como chiste que el arequipe colombiano es el primo gay del dulce de leche a lo que ella respondió:

Ella: “¿Sos homofóbico?

Acá un tipo inseguro podría haber caído y dicho algo como “No, para nada, era un chiste, tengo muchos amigos gay…”. O sea justificarse. Cuando en realidad lo que hay que hacer para cerrarle el orto es decir algo como:

Yo: “No, al contrario me encanta la pija…”

Algo que descubrí al vivir dos años en Bogotá es que los rolos además de arrastrados son muy inseguros (sobre todo con respecto a su sexualidad). En Argentina entre hombres nos saludamos con un beso en la mejilla (como en Italia). Ahora bien, si intentas saludar a un rolo con un beso se ponen muy incomodos. De hecho, en algunos casos hasta reaccionan violentamente. Esos lo ven como algo gay y ellos creen que evitar ese tipo de conductas lo hacen más “machos”. Claramente la mayoría son medios gay reprimidos y por eso reaccionan así. Eso explica porque en Bogotá está el boliche gay más grande de todo Latinoamérica.

Recuerdo una vez que estábamos yo, un amigo rolo, una amigo argentino y una colombiana muy linda de veinte. En ese momento el tema surgió porque con el argentino nos saludamos así. El rolo mostró cierta desaprobación diciendo que era medio gay, a lo que yo respondí.

Yo: “Al contrario, hacer eso prueba que estoy seguro de mi sexualidad, ¿Ves?”

Y comencé a darle nalgadas a mi amigo riéndome mientras lo hacía. La colombiana se cagó de la risa y al final ¿Adivinen quien se la terminó garchando a la colombiana? Obviamente yo. Para la mina fue divertido y además me vio como un tipo seguro. ¿Se entiende?

Ahora salgan y practiquen chupándome la pija…

Palmaditas en la cola trolazos

Adro

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