Hay una trampa en la que caen miles de hombres y de la que casi nadie habla: quedarse con la primera mujer que les da atención.
No porque sea la mujer ideal. No porque haya una conexión real. Sino por miedo. Miedo a no encontrar a nadie más. Miedo a estar solos. Miedo a que nadie más los quiera.
Y así empiezan relaciones que nacen del alivio en vez del deseo genuino. Relaciones donde uno o ambos viven, como decía Thoreau, «vidas de callada desesperación».
La ley de los grandes números aplicada a la seducción
Si te acercás a suficientes mujeres, es un hecho matemático que alguna va a responder positivamente. Este enfoque tiene una ventaja enorme: si te mantenés en el juego el tiempo suficiente, desarrollás un caparazón contra el rechazo.
La desventaja es más sutil y más peligrosa: terminás enamorándote o comprometiéndote con la primera persona medianamente atractiva que se acueste con vos o que te preste la atención suficiente para hacerte sentir un poco querido.
Por qué caemos en esta trampa
Hay tres miedos que alimentan este patrón.
El miedo a no encontrar a alguien similar. «Si la dejo, ¿cuándo voy a encontrar otra?» Este pensamiento viene de la mentalidad de escasez.
El miedo a no ser capaz de atraer a alguien mejor. «Con suerte conseguí a esta, ¿cómo voy a conseguir algo mejor?» Esto refleja una autoestima baja disfrazada de realismo.
El miedo a la soledad. Para muchos hombres, estar solos es el peor escenario posible. Prefieren una relación mediocre a enfrentar la soledad.
Las relaciones que nacen del miedo
Muchas parejas se forman de esta manera. Y hay que ser honestos: algunas funcionan. Con el tiempo se construye algo genuino.
Pero muchas más no funcionan. Se convierten en relaciones de comodidad, donde ambos se conforman con lo que tienen. No hay pasión, no hay crecimiento. Solo la tranquilidad de no estar solos.
Cómo salir de la mentalidad de escasez
Trabajá en vos antes de buscar pareja
Si no estás conforme con quién sos, vas a buscar en una mujer lo que deberías buscar en vos mismo: validación, propósito, felicidad. Y ninguna mujer puede darte eso de forma sostenible.
Ampliá tu vida social
La mentalidad de escasez viene de tener pocas opciones. Cuanto más gente conocés, más natural se vuelve conectar con mujeres.
Aprendé a estar solo sin sufrirlo
La soledad no es el enemigo. Es una oportunidad para conocerte, para crecer. Un hombre que está bien solo es infinitamente más atractivo que uno que necesita desesperadamente estar en pareja.
Elegí desde el deseo, no desde el miedo
La pregunta que deberías hacerte no es «¿esta mujer me acepta?» sino «¿yo la elijo?». Ese cambio de perspectiva transforma completamente cómo te relacionás.
Sobre el autor
Soy Nicolás de Marco, coach ontológico certificado y director de Uniseducción. Trabajo con hombres que quieren dejar de conformarse y empezar a elegir las relaciones que realmente quieren.
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